La micromovilidad se ha convertido en el centro de atención y ha irrumpido la cultura del coche, el status quo. Además, ha permitido rehumanizar nuestras ciudades.


En los últimos 100 años los automóviles se han convertido en el centro del mundo, lo que ha cambiado el diseño de las ciudades, haciendo que perdamos tiempo, dinero y calidad de vida. De acuerdo a un estudio realizado por INRIX, una firma consultora, la congestión causada por el exceso de automóviles le costó a Estados Unidos $305 billones de dólares en 2017.
El International Council on Clean Transportation (ICCT) estima que el transporte consume aproximadamente 53% del petróleo producido en el mundo y que más de la mitad de este consumo no renovable de energía lo hacen vehículos, principalmente automóviles.
Según la Organización Mundial de la Salud (WHO, por sus siglas en inglés) aproximadamente 4.5 millones de personas murieron prematuramente en 2015 a causa de la contaminación ambiental, incluidos 237 mil niños menores de cinco años.

Consumo Global de Petróleo Fuente: 2011, Agencia Internacional de Energía

En términos de seguridad, la cultura del automóvil ha hecho a nuestras ciudades extremadamente peligrosas. De acuerdo a la Organización Mundial de la Salud, más de 1.35 millones de personas mueren cada año en las calles. Muchas de estas muertes suceden en áreas urbanas y, vehículos de motor pesado como automóviles, autobuses y camiones son los principales responsables.


¿Qué tan razonable es la manera en la que hemos organizado nuestras ciudades en los últimos cien años alrededor del automóvil? ¿Es aceptable la cantidad de dinero gastado, contaminación emitida y muertes causadas?

Creemos que tiene que haber un cambio de esquema.

Las organizaciones no gubernamentales, activistas y actores regulatorios no han logrado masificar el mensaje de movilidad humana con la bicicleta como la única opción. Los sistemas de monopatines compartidos brindan la oportunidad de masificar los impactos positivos y dan una alternativa de movilidad para los usuarios que, por una o otra razón, no han cambiado sus automóviles por bicicletas.

La micromovilidad está relacionada con vehículos de tamaño humano, sin emisiones de contaminantes de aire, para viajes de corta o mediana distancia, conectados o no a la red de transporte público. Las soluciones de micromovilidad contemplan vehículos ligeros como bicicletas, bicicletas eléctricas, monopatines eléctricos, mopeds o motos eléctricas, entre otros. Estos vehículos MUEVEN PERSONAS, no a ellos mismos o a su pesado motor. Maquinas adaptadas a las personas, en una ciudad que fluya al ritmo de las personas y no las personas al ritmo de las máquinas.

La micromovilidad es un pilar del concepto de movilidad como servicio (MAAS por sus siglas en inglés), de acuerdo a la discusión llevada a cabo en la Cumbre 2019 del Foro Internacional del Transporte (ITF). MaaS está relacionado con el uso de múltiples medios para atender las necesidades diarias de viaje, y solicita una cooperación real entre el gobierno y el sector privado, con una visión general de lo que movilidad actual requiere.

El transporte público siempre será el encargado de los viajes de larga distancia, pero la regulación debe definir los derechos de todos los actores del ecosistema y todos los nuevos servicios de movilidad. La micromovilidad tiene una gran importancia, cubriendo los espacios en blanco que en donde no existen otras alternativas de transporte. La alianza MaaS agrega que la movilidad como servicio es la integración de varias formas de servicios de transporte en un servicio de movilidad único, accesible y bajo demanda.

Una de las primeras evaluaciones de micromovilidad realizada por el Gobierno del Distrito de Columbia,  Estados Unidos - en diciembre de 2018 - muestra un análisis de la relación entre los sistemas con anclaje y las bicicletas y monopatines eléctricos sin anclaje en Washington, DC. La gente está adoptando los sistemas sin anclaje con poco impacto en el uso de los medios con anclaje. La demanda parece coexistir, esto demuestra que los ciudadanos están buscando nuevas formas de moverse por las ciudades, de una manera más liviana, más conectada y ambientalmente responsable.

Recientemente Grow publicó una encuesta de sus usuarios de bicicletas y scooters electrónicos, que muestra información interesante sobre la integración modal y la micromovilidad en São Paulo, Brasil. Alrededor del 12% de los viajes en monopatín eléctrico y el 30% de los viajes en bicicleta se realizaron después de los viajes en metro o metrobus. Además, el 10% de los viajes en monopatín eléctrico y el 20% de los viajes en bicicleta se integraron a los viajes en autobús. Los vehículos sin anclaje cubrieron espacios vacíos donde el transporte público no llega, trabajando juntos para ofrecer otras opciones de transporte para las personas que desean practicidad y menos tiempo en el tráfico.

Integración de bicicletas y e-scooter con otros modos de transporte en São Paulo (Brasil) Fuente: Grow Mobility Inc (2019)

La micromovilidad ayuda a las personas a repensar el espacio público abriendo la discusión sobre el uso tradicional, o privatización, del espacio público para estacionamiento privado de automóviles. Recientemente, el gobierno de Lisboa, Portugal, decidió transformar el área utilizada para estacionar 1,600 automóviles en un espacio para bicicletas y scooters electrónicos, dando al menos una opción en cada cuadra. Este es un ejemplo de cómo la micromovilidad se está convirtiendo en un pilar en la humanización de las ciudades.

Fuente: Singer, Andy; CARtoons (2007).

La inversión del gobierno en movilidad activa es realmente importante, ya que aumenta la infraestructura, la promoción y la difusión no solo de los servicios de micromovilidad, sino también de todas las instalaciones para bicicletas y peatones, lo que brinda a las personas la libertad de elegir la composición de transporte de su elección.

La micromovilidad es una alternativa más saludable y sostenible para viajes cortos, aumenta la presión para mejorar el diseño de la ciudad desde una perspectiva humana, lleva a las personas reconsiderar la dependencia del automóvil y trabajen en conjunto con el transporte público. Nuestro objetivo es que los usuarios se sientan incluidos en las calles y generen confianza y seguridad en su uso. Let´s Grow!